Manolo Sanlúcar, desconcierto en el Palau de la Música

  • Posted on: 4 September 2016
  • By: admin

El pasado jueves día 1 de septiembre en el Palau de la Música y como clausura del San Miguel Mas y Mas actuaba Manolo Sanlúcar. Lo que prometía ser una gran velada terminó siendo un desconcierto.
El San Miguel Mas y Mas es un festival que destaca por su calidad y acierto a la hora de programar propuestas musicales que completan el calendario del mes de agosto en las noches barcelonesas. En los tiempos que corren, en los que la cultura, y más concretamente la música, sufren un fuerte desprecio por parte de los medios de comunicación y las administraciones reivindico el papel y el trabajo que hace la factoría Mas y Mas y su director artístico, Pere Pons, tanto en este festival como el resto de propuestas que presentan a lo largo del año en espacios como el Jamboree. Digo esto, porque no me gustaría que la triste velada que vivimos el pasado jueves con Manolo Sanlúcar se tomara para echar por tierra el enorme trabajo que hacen en el sector musical. A pesar de todo, creo que es importante explicar lo que pasó con el fin de evitar que vuelva a suceder y que hechos como estos no enturbien una gran labor en el mundo de la música.


Cabe decir, que Manolo Sanlúcar llegó el jueves en el Palau rodeado de una gran rumorología. En primer lugar, era sabido que había sido incluido para cerrar el festival para suplir la baja de otro artista. Por otra parte, Sanlúcar llevaba tres años apartado de los escenaris. Oficialment se decía que era porque estaba inmerso terminando un método de estudio aunque también se sabía que arrastraba problemas de salud. En la actualidad estaba preparando su vuelta a los escenarios con un nuevo disco y un próximo concierto en la Bienal de Flamenco de Sevilla. El día antes del concierto en el Palau había suspendido el vuelo para volar a Barcelona, al igual que también se había suspendido la rueda de prensa que debía contar con su presencia para hacer balance del Festival.
Es evidente que cerrar el Mas y Mas con la primicia de la vuelta de Sanlúcar a los escenarios era una gran noticia y la mejor manera de cerrar el Festival. Ahora bien, lo que se convirtió en una gran noticia y debía ser una velada para recordar terminó de certificar que no se había resuelto bien esta vuelta a los escenarios.
De entrada ya ocurrió algo poco corriente en el Palau, el artista salió a escena 18 minutos tarde, algo que no es habitual en el Palau de la Música. Antes, el director artístico Pere Pons agradeció al público la presencia y denunció la falta de apoyo de los medios de comunicación y la administración. Esta intervención fue recibida con multitud de cómplices aplausos. Finalmente anunció el concierto que nos disponíamos a ver con el titular que se trataría de una noche mágica.
Salieron a escena los músicos de acompañamiento de Sanlúcar, el guitarrista David Carmona, la cantaora Carmen Molina, y el percusionista Agustín Diassera. Acto seguido aparecía Sanlúcar entre sentidos aplausos. Sólo sentarse, Sanlúcar cogió el micrófono para excusarse que no podía tocar, que no se encontraba bien. Explicó que tres medicamentos que estaba tomando habían interactuado y le paralizaban la mano impidiendo que tocara con unas mínimas garantías. Sin embargo, expresó su deseo de intentarlo y así comenzó el concierto, disculpándose una y otra vez. Desde el primer compás se vio que aquello era una tragedia en toda regla. Sanlúcar tocaba de una manera caótica, fuera de compás, dubitativa, errónea, y el resto del grupo lo seguía desconcertado, como podía, inmerso en un caos penoso. Así transcurrió la velada hasta la cuarta pieza en la que Sanlúcar decidió abandonar el escenario. Insisto en que entre tema y tema no paró de disculparse y de mostrar su tristeza y desesperación ante el penoso concierto que estaba haciendo una figura de su categoría. También se le vio muy abatido y desganado en todo momento, quería poner la cejilla, no la ponía, la tiraba sobre la silla, decía cosas a los músicos que estaban muy cohibidos y volvía a insistir en que no estaba bien. Finalmente abandonó el escenario, entre el calor y el apoyo del público que no paró de aplaudirle en todo momento. Entonces el resto del grupo salió a escena para decir que con el permiso del público tocarían algunas piezas para no terminar la noche de una manera tan amarga. Avisaron que harían lo que podían para que no habían ensayado nada juntos y hacía mucho tiempo que no coincidían en los escenarios. Fue un contraste muy fuerte y triste, porque de golpe se vio claro que se habían liberado de unas cadenas que los conducían al abismo y sin Sanlúcar se les vio tocar tranquilos y libres y la música caminaba. Ofrecieron una degustación por bulerías basadas en la "Luna llena" de Camarón de la Isla, un tema instrumental también por bulerías que formaría parte del nuevo disco de David Carmona, que por cierto estuvo a un gran nivel, para acabar por Fandangos de Huelva, tema en que en la última estrofa la cantaora demostró sus dotes vocales cantando a capella.
El trío fue despedido entre aplausos, aunque el público no había pagado para verlos. Luego apareció Sanlúcar con más ovaciones y gritos de apoyo y volvió a sentarse en el banquillo para volverse a disculpar y terminar la velada tocando. Así lo hizo, entre errores y dudas pero un poco más centrado que en la primera parte tocó una pieza con el resto del grupo y fue despedido con gratitud, comprensión y generosidad.
La reflexión en torno a este triste acontecimiento es doble. En primer lugar con la actitud de la  organización y en segundo lugar con la actitud del artista.
La organización tomó una serie de decisiones muy desacertadas o sencillamente no tomó ninguna y así nos fue. Lo más acertado hubiera sido que antes de empezar el concierto lo hubieran suspendido porque ya se veía que aquello caminaría hacia la tragedia. En mi opinión, hubiera sido una decisión poco entendida y mal interpretada por el público que llenaba el Palau, pero en definitiva la más coherente y a la larga la más adecuada. Explicando cómo se encontraba el artista y devolviendo el dinero de la entrada ya se hubiera solucionado todo. Como es sabido no se hizo así, y a pesar de tener el conocimiento de que aquello no iría bien arriesgaron en un intento por acabar bien el Festival y dar al público lo que quería ver. Una vez consumado el desastre después de la decisión tomada también se echó en falta que la organización saliera a escena pidiendo disculpas al público por haber venido a ver lo que no vio y pagar una entrada para un espectáculo que no reunía las condiciones. Del mismo modo, también se echó en falta la posterior emisión de un comunicado de prensa pidiendo disculpas.
En cuanto al artista, también creo que estuvo muy desacertado en la toma de decisiones. Seguramente las prisas por volver al escenario y la presión a la que estaba sometido en ese momento le hicieron salir a escena a tocar mostrando una imagen que un artista de la categoría de Sanlúcar no se puede permitir. Hay quien dirá que al menos lo intentó y que tiene mucho mérito lo que hizo. Yo no estoy de acuerdo, como decía antes un artista de la categoría de Sanlúcar no puede aparecer y hacer el espectáculo tan lamentable que hizo. Hay quien dirá que somos humanos y que todos tenemos un mal día. En este caso no se trataba de un mal día, se trataba de una persona que no estaba en buenas facultades para salir a escena. En mi opinión, a pesar de las presiones y que la organización no lo había hecho, Sanlúcar debía haber suspendido por iniciativa propia. El público había pagado para ver el Sanlúcar que todo el mundo tenía previsto ver y como que aquello no aguantaba por ningún lado, el artista debía haber abandonado, antes de hacerlo tarde y mal. No sé cuál hubiera sido la mejor solución, pero por ejemplo, podía explicar que no se encontraba bien y que se había equivocado aceptando el reto de volver a los escenarios. O comprometiéndose a emplazar al público más adelante cuando se encontrara mejor y con la complicidad de la organización buscar un futuro día en el que las mismas entradas sirvieran.


No tomó esta decisión y la cosa fue como fue. Tampoco me gustó la reiteración entre tema y tema expresando una y otra vez el sentimiento de pena y desprecio hacia sí mismo. Vuelvo a repetir que tenía que haber tenido una actitud más valiente y no tocar y si lo hacía al menos expresar de otro modo sus sentimientos, así como intentar tener más buena predisposición y tomando otro tipo de decisiones en el escenario como explicar su estado, dar más protagonismo a los otros acompañantes y él quedándose en un segundo plano para salvar los muebles y poder dar lo mejor de sí mismo y terminar de la mejor manera posible, por algo es un profesional . No tomando estas decisiones dio como resultado final un artista con una imagen que en mi opinión no se puede permitir y que deja mucho que desear y que erosiona la profesión, la profesionalidad y el arte.
En otro sentido, también me gustaría destacar la suerte que tuvo Sanlúcar de encontrarse ante un público entregado y comprensivo que en ningún momento mostró estar disgustado a pesar de haber visto lo que acababa de ver. En este aspecto, si el público hubiera sido otro tipo de público ya sea de rock o de algún otro estilo la cosa hubiera terminado mal, con silbidos, sillones arrancadas y lanzamiento de objetos en el escenario.